
Sé que a muchos este artículo os la traerá floja, pero es mi blog y puedo contar lo que quiera sin tener que pedirle explicaciones a nadie.
Lo que voy a contar en este artículo son mis vivencias personales durante mi época como friki, parte como otaku, porque denominarme friki u otaku te hace quedar mal delante de toda la peña. Pero yo no puedo ocultarle al mundo mi devoción por la cultura japonesa, la ciencia ficción y los videojuegos, porque de no hacerlo me sentiría como un cobarde.
Veréis, un servidor vive en Almodóvar del Campo, un municipio de Ciudad Real (Castilla-La Mancha). Me crié y sigo viviendo en este pueblo, y a lo largo de estos años he tenido varias experiencias, algunas buenas y otras malas. Pero entre esas experiencias, hay algo en común que a mí que causa injusticia: que no he sido muy bien aceptado por la gente jóven, y en caso de ser admitido, no me han tratado todo lo normal que pudiera.